Escritora argentina nacida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; periodista y profesora en Letras recibida en la Universidad Nacional de La Plata. Posee treinta y dos años de experiencia docente.  Ha dictado cursos y conferencias sobre Literatura en Argentina, España y para Guinea Ecuatorial. Fue productora y co-conductora de Café entre libros (premio Trend Topic de Oro 2017). Dirigió M8 La Revista (EESM 8, F. Varela) y Luz de dos lunas (para México). Cuenta en su haber con trece títulos publicados entre novelas y antologías. Posee premios y menciones nacionales e internacionales. Actualmente, además, dicta diversos niveles de talleres literarios para escritores con el respaldo de la UCADE; es directora editorial de Trobairitz Magazine y directora regional de La Agencia Mundial de Prensa (LAMDP), Argentina. Premio Mejor medio especializado (LAMDP, 2024 y 2025) por Trobairitz Magazine (Embajada de Paz, 2025).

Es embajadora de Paz (Fundación Mil Milenios de Paz-UNESCO).

Si bien toda su vida fue una apasionada del mundo literario, recién a los 38 años abordó la escritura lejos de los límites de un hobby; y lo hizo con apasionada dedicación, decidida a aportar una nueva visión de la realidad cotidiana lisa y llana. El Fantástico es su especialidad y ha experimentado todas sus variantes, utilizando en sus novelas por el Realismo-Fantástico arraigado, con preferencia, en la Patagonia Argentina, lugar mágico por excelencia. La combinación de este ámbito de naturaleza exuberante con otros diametralmente diferentes o imaginarios es una de sus características esenciales, junto con la idea firme de que  el mundo de las cosas no es tan rígido como lo imaginamos: más allá de lo que podemos ver hay todo un abanico de posibilidades inexplicables, sorprendentes y dignas de ser contadas desde una visión que privilegia el descubrimiento y el asombro. Sus personajes (que cuentan sus vivencias de manera visceral) siempre son guerreros, héroes resilientes, en el sentido de que afrontan las atrocidades que la vida les plantea con un coraje que resurge de sus propios temores, conformando una serie de metáforas y alegorías que el lector encontrará catárticas.

El lector se sentirá envuelto en una magia tangible, cargada de delicadezas que serán parte de un nuevo modo de ver la realidad.

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Escudo de Andrea V. Luna: cóndor con espada, luna llena, libro y nombre.

A diferencia de un escudo familiar que ineludiblemente remite a la propia estirpe y pasa de generación en generación con orgullo, sí, pero inmutable, ajeno, estático, o lejano, con el cual podemos estar de acuerdo o no.

Un escudo personal involucra una condensación simbólica y narrativa de elementos propios e individuales que no hablan de vanidad de vanidades sino de una declaración profundamente identitaria. Son elementos que definen en este caso, una manera de mirar la Literatura, el Arte y la Cultura; y también, un faro destinado a marcar ese camino elegido cuando se pierde el rumbo.

Esmaltes y campo: El campo se presenta en gules (el tono burdeos o carmesí profundo), esmalte heráldico que representa la fortaleza, la osadía, la pasión intelectual y la entrega. Las figuras y molduras están labradas en oro, metal que simboliza la sabiduría, la nobleza del conocimiento, la luz y la permanencia.

Carga principal y vuelo: En la zona superior destaca un cóndor de oro en posición de vuelo azorado, con las alas extendidas. En la iconografía emblemática, el cóndor encarna la elevación del pensamiento, la mirada panorámica sobre la realidad y una impronta identitaria ligada al territorio. Detrás del ave (de A y V, ave, iniciales de los nombres) se traza un anulo o círculo perfecto, que evoca la plenitud, la totalidad del universo propio y la referencia directa a la luna, coincidiendo con el apellido y una referencia familiar directa.

Instrumento y fuerza: En banda (diagonal de izquierda a derecha), cruzando el centro del campo, se dispone la espada estilizada que empuña o acompaña el ave. Esta figura fusiona el cálamo de la escritura con la templanza de la espada, representando la palabra entendida como instrumento de convicción, rigor y defensa de las ideas. También funciona como herramienta de corte preciso entre lo real y lo maravilloso, un símbolo tradicional de nobleza, justicia artística y propósito firme.

La base del conocimiento: En la punta o campaña del escudo descansa un libro abierto en oro con sus páginas desplegadas. Este mueble heráldico simboliza la divulgación, la vocación pedagógica, la memoria conservada y el compromiso con la creación literaria como cimiento.

La cifra personal: Superpuesta en el corazón del escudo, enlazando el vuelo del cóndor con el libro, se despliega la firma caligráfica. En la tradición del diseño de emblemas, funciona como cifra o sello de autoría, garantizando la legitimidad y la impronta individual de la obra.